Lectura semanal de las Escrituras
3. Lej Lejá Parashá
Génesis 12:1–17:27
Lectura Profética: Isaías 40:27–41:16
Esta porción marca el comienzo de la historia del
pueblo de Israel a través de la vida de Abram, luego Abraham. El tema central
es el llamado divino, la fe incondicional y el establecimiento
del Pacto de Abraham.
I. El Llamado
y el Viaje (Génesis 12:1-20)
- "Lej Lejá" (Ve para ti): Dios
ordena a Abram (de 75 años) dejar su tierra, su parentela y la casa de su
padre para ir a una tierra que Él le mostrará. Este llamado es un proceso
de separación y autodescubrimiento ("ve para ti mismo").
- Las Promesas: Dios
promete a Abram:
- Hacer de él una gran nación.
- Bendecirlo y engrandecer su nombre.
- Ser una bendición para todas las familias de la tierra (una
misión universal).
- Fe y Desafíos: Abram
obedece sin conocer el destino. Al llegar a Canaán, enfrenta una hambruna
y se ve obligado a descender a Egipto, donde miente sobre Sarai (su
esposa) para protegerse, lo que resulta en un incidente y su posterior
expulsión.
II.
Separación, Guerra y Pacto entre los Pedazos (Génesis 13:1–15:21)
- Separación de Lot: A causa
de la riqueza de ambos, Abram y Lot se separan pacíficamente. Lot elige
los valles fértiles cerca de Sodoma. Dios reitera y amplía la promesa de
la tierra a Abram.
- La Guerra de los Cuatro Reyes: Abram
rescata a Lot y a los cautivos después de una guerra. Tras la victoria,
rechaza las riquezas ofrecidas por el Rey de Sodoma.
- Melquisedec: Abram es bendecido por Melquisedec, Rey de
Salem y sacerdote del Dios Altísimo.
- El Pacto de los Pedazos (Brit Bein HaBetarim): Dios hace un pacto solemne con Abram (capítulo 15), confirmando que
su descendencia poseerá la tierra. El evento se sella con el paso de una
antorcha y un horno humeante entre los animales divididos, un ritual que
simboliza la inmutabilidad de la promesa divina. Dios le anuncia el exilio
y la esclavitud de su descendencia por 400 años antes de su redención.
III. El
Intento Humano y la Confirmación del Pacto (Génesis 16:1–17:27)
- Agar e Ismael: Ante la
falta de hijos, Sarai sugiere que Abram tenga un hijo con su sierva Agar.
Nace Ismael, representando el intento de Abram de cumplir la promesa por
medios humanos. Este acto trae conflicto.
- Cambio de Nombre y la Circuncisión (Brit Milá): A los 99 años, Dios se le aparece a Abram:
- Cambia su nombre de Abram
(padre elevado) a Abraham (padre de multitud de naciones).
- Cambia el nombre de Sarai a Sara
(princesa).
- Establece la circuncisión (Brit Milá) como la señal
física y perpetua del pacto en la carne.
- Reconfirma que Sara será la madre del hijo de la promesa, Isaac.
Abraham obedece inmediatamente.
Lectura
Profética: Isaías 40:27–41:16
Esta profecía ofrece consuelo y aliento al pueblo
de Israel que se siente débil y olvidado.
- La Debilidad Humana vs. El Poder de Dios: El pueblo se lamenta diciendo que su camino está escondido de Dios.
El profeta responde destacando el poder de Dios como el Creador Eterno
que no se fatiga.
- Fuerza para los Cansados: Dios da fuerzas
al que no tiene. Aquellos que esperan en el Señor (Kovei
Adonai) renovarán sus fuerzas, montarán alas como águilas, correrán y
no se cansarán.
- No Temas: Dios asegura que está con Su pueblo
("No temas, porque yo estoy contigo"). Les recuerda Su rol como Redentor
y el que los sostiene con Su diestra justa.
- Israel, Gusano y Trillo Nuevo: A pesar
de su debilidad (comparado a un "gusanito de Jacob"), Dios
promete hacer de Israel un "trillo nuevo, afilado, con dientes",
capaz de moler y desmenuzar montañas. Esta es una promesa de empoderamiento
divino para superar sus obstáculos.
Conexión entre
las Lecturas
Lej Lejá (Génesis)
establece la vocación de fe en un hombre que camina sin saber a dónde
va. Isaías (Haftará) es el eco de esa fe, recordando a los descendientes
de Abraham que, aunque se sientan débiles o perdidos (como Abram en su viaje),
el Dios Eterno que los llamó y les dio un pacto es el mismo que les da fuerzas
para perseverar y les dice: "Yo te ayudaré, no temas". Ambas
porciones giran en torno a la obediencia, la confianza en las promesas y la
renovación de la fuerza a través del pacto divino.
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